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Agradecimiento a Dios por el día de HOY

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1 Introducción Hoy es un buen día para agradecer al Señor, y le agradecemos a Dios por el Hoy, por el ahora, que es un regalo, curiosamente se llama "presente", que es sinónimo de regalo, y por este regalo agradecemos al Señor y revisamos nuestro estado y lo que hemos recibido de parte de El por lo que tenemos que dar gracias. 2 Motivos para agradecer • Damos gracias a Dios por el día de Hoy, porque estamos vivos un día mas y podemos respirar, podemos hablar, podemos ver, porque tenemos salud y tenemos qué comer y qué vestir. • Damos gracias a Dios porque su misericordia es nueva cada mañana, y el día de hoy ha tenido su mañana, su tarde y su noche, y Dios nos acompañó en cada uno de esos momentos y nos acompaña ahora como el prometió. Génesis 8:22 Reina-Valera 1960 (RVR1960) 22 Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche. Mateo 28:19-20 Reina-Valera 1960 (RVR1960) 19 Por tanto...

Estudio sobre el perdón

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1. Introducción: Según el diccionario Google, la palabra perdón tiene el siguiente significado: Nombre masculino: Acción de perdonar. Ej.: "pedir perdón". Efecto de perdonar. Ej.: "no tener perdón". Remisión de una pena, una deuda o una obligación pendiente. Ej.: "el militar golpista declaró que nunca solicitaría el perdón porque él no estaba arrepentido de nada". Expresión para pedir disculpas por algo que ha hecho o dicho y que puede molestar a los demás. Ej.: "perdón, no era mi intención pisarte; perdón, no quería decir eso". Expresión de cortesía con la que se introduce una pregunta o una petición. Ej.: "perdón, ¿podrías acercarme la sal?". “con perdón” Expresión que emplea una persona para disculparse al decir algo malsonante o inadecuado que puede molestar a los demás. Ej.: "sepa usted que todas esas estupideces, con perdón, son totalmente falsas". Definición: El perdón es disculpar a otro por una acción ...

Ciudadanos del cielo

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Filipenses 3.7-21 Un antiguo himno dice: “El mundo no es mi hogar, yo de pasada voy. Tesoros mil dejé por seguir a Jesús”. ¿Describe esto cómo piensa usted sobre la vida? Como creyentes, enfrentamos el peligro de olvidar que nuestra ciudadanía está en el cielo; es demasiado fácil comenzar a pensar en este mundo como nuestro hogar. Cada vez que alguien se aparta del pecado y pone su fe en Cristo para salvación, su nombre queda registrado para siempre en el cielo. Es como si el nuevo creyente ya estuviera allí.  Efesios 2.5, 6  lo dice de esta manera: Dios “nos dio vida juntamente con Cristo… juntamente con él nos resucitó, y… nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo”. Como una garantía adicional de nuestra posición espiritual en el cielo, hemos sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa como las arras de nuestra herencia ( Flp 1.13, 14 ). Pero, por ahora, vivimos en este mundo y estamos sujetos al dolor, la enfermedad, los padecimientos y la muer...